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María José López, la joven futbolista que paga su carrera Universitaria con malabares en semáforos de Cali



María José López espera terminar su carrera de publicidad y juega en Generaciones Palmiranas.

La Joven futbolista pasa buena parte de su tiempo en semáforos de la ciudad para hacer malabares con el balón y sesiones de freestyle, con lo que logra cautivar la atención de transeúntes y personas que van en sus vehículos, que no dudan en regalarle algunas monedas. 

La futbolista de esta manera se financia los transportes y gastos para terminar su carrera de Publicidad en la cual cursa octavo semestre. 

Desde muy temprano, María José López Rodríguez se baja del bus que la trae desde su casa en Yumbo hasta alguno de los semáforos de la Avenida 3 Norte o la sexta. Sin perder tiempo, saca su balón y empieza a dominarlo con la rodilla, los muslos, la cabeza y a hacer las 31 con sus pies.  Antes que la luz cambie a verde, termina su espectáculo, momento en el cual algunas personas le dan moneda y otras, sonrisas. 

Por fortuna, cuenta la joven de 20 años que hasta ahora no le ha tocado enfrentar peleas territoriales, debido a que manejan códigos de respeto para que todos puedan trabajar.

“La ley ahí es el que primero llegue. Si yo llego y hay una persona entonces me retiro, porque debo respetarle el espacio al otro. Si yo estoy y alguien me ve y se va. A mí no me ha tocado ver que alguien se ponga a pelear por espacio, si llegas primero lo coges y ya”, precisa López Rodríguez, quien ha alternado semáforo con malabaristas, artistas de títeres e incluso, pequeñas orquestas. 

Para hacer su muestra de freestyle solo le basta menos de un minuto (depende el semáforo), así lo ha hecho desde que tenía 17 años en el semáforo de la Avenida 3 Norte con calle 52. 

El fútbol, una pasión con la que nació El fútbol ha sido su pasión desde los 14 años. Asegura que nadie se lo inculcó ni tampoco tiene familiares futbolistas, solo considera que fue “algo muy mío”. 

“Creo que fue algo muy mío, porque desde pequeñita siempre me gustaron los balones, no puedo decir que fue por algo o alguien, fue algo muy autónomo”, dice. 

María José es inquieta y no quería quedarse jugando fútbol en su cuadra o calles de Yumbo, así que logró ingresar al único equipo femenino de su municipio y destacarse. Pero fue justamente en los semáforos que justamente su vida dio un cambio importante.

“Cuando estaba haciendo semáforos tenía 17 años, una señora me vio y me dijo que era mamá de una muchacha que era futbolista, me dijo que si me gustaba el fútbol, -le dije que estaba entrenando en Yumbo-, pero ahora estaba trabajando para mis pasajes y mis cosas, entonces me dijo que fuera a Generaciones Palmiranas a ver si quedaba. 

Fui, probé y quedé y es el club en el que estoy”, recuerda la joven futbolista. Aunque el club vallecaucano es referente y cuna de grandes futbolista que le han aportado a la Selección Colombia, María José no ha logrado desarrollar un proceso continuo con dicha institución, debido a temas universitarios.

Con el club vallecaucano, cuenta que pudo viajar a Bucaramanga donde lograron un título, en Palmira también, pero el tema de las concentraciones, entrenos y la disciplina del club le impiden estar de lleno, debido a sus ocupaciones universitarias. 

María José no duda en decir que su referente es Yoreli Rincón, y al igual que muchas jóvenes futbolistas, sueña con ir a Europa y brillar. “Me sueño en cualquier equipo de la liga española. Los comentarios que uno escucha de las compañeras son los mejores en todo el sentido de la palabra”, dice López Rodríguez, quien cuenta con todo el respaldo de su familia. 

La futbolista es hincha del Deportivo Cali en masculino y del América de Cali, en femenino. Admira la organización y la jerarquía que inspiran las escarlatas, aunque lamenta el estado de la Liga de fútbol colombiana, tema del cual a veces “prefiero ni hablar”. 

Por el tema covid-19, María José asiste a la universidad de manera virtual, lo cual le permite tener más tiempo para hacer trabajo en semáforos para terminar de financiar sus estudios, que están a punto de culminar en la Universidad Santiago de Cali, para así meterse de lleno a luchar por sus sueños. 

“Todo fue muy autónomo, siempre tuve la curiosidad y la necesidad de tener mis cosas, los pasajes para ir a entrenar a Palmira, la pantaloneta y todo el tema de mis gastos personales, entonces quise arriesgarme e intentarlo, me gustó me fue bien y actualmente sigo haciendo semáforos”, finaliza.

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