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Huilenses con limitaciones auditivas lanzan su propia marca de café



El pequeño aparatico en el oído izquierdo de Daniela Ponce la acompaña desde que tenía cinco años de edad, es su “vida entera”, sin el auricular la joven de 22 años nunca hubiera podido oír y en consecuencia tampoco hablar.  En medio de su limitación auditiva, la laboyana que se crio encima de pepas de café vio en este producto una oportunidad y ahora es reconocida en el gremio a nivel nacional por su trabajo con Sorcafé.
Nació el 31 de julio de 1998 en una vivienda en Pitalito, en el sur del Huila, y es hija de comerciantes de café. A los cuatro la entonces niña comenzó a presentar  dificultades para escuchar y gracias a su pronta intervención, profesionales en salud pudieron determinar que se trataba de una hipoacusia mixta severa; tenía daños en el oído interno y externo.
Daniela, como muchas otras personas con limitaciones auditivas, ha vivido guerreando contra el silencio. Ha pasado por cinco cirugías, desde hace dos años tiene un implante coclear en el oído izquierdo y aún le falta una nueva intervención médica. “Yo hago de cuenta que es mi oído. A uno le hacen una audiometría para conocer de cuánto es la pérdida de audición y cuál debe utilizar;  ya completo tres cambios de audífonos porque la duración es de cinco años aproximadamente”, comentó.
Daniela detalló que al comienzo de su enfermedad percibía los sonidos muy lejanos, no hablaba y sus familiares al momento creyeron que era sorda, “pero luego se dieron cuenta que no, que tenía era una pérdida de audición”. Las cirugías a las que se ha sometido son para que el órgano vote el agua, “el problema es que a mí me entra el agua, pero no sale, entonces eso genera infecciones”, precisó. 
El implante en el izquierdo tuvo que realizárselo porque la infección “se había comido todos los huesitos”. En el derecho harán el mismo procedimiento, “sellarán el oído completamente para que solo quede de adorno”. 
Durante todos estos años la batalla no la ha agotado, cuenta con el apoyo de sus padres, familiares y la aromatizada esperanza que le deja  diariamente el café. Sin embargo, la realidad es distinta para otras personas con este tipo de limitaciones, especialmente de escasos recursos, y Daniela es muy consciente de ello. Pasó su niñez entre evitar los ruidos fuertes y las piscinas, aprendiendo a leer los labios, y utilizando tapones al momento de ducharse. Recibió educación y logró también capacitarse en café.
Junto a su hermano Johan Sebastian, han crecido en medio del café. A los 18 años Daniela quiso independizarse, pero sufrió un choque con la realidad porque son escasas las ofertas para una persona con limitaciones auditivas; recuerda que “el único trabajo que nos daban era empacar bolsas, fue ahí donde yo le dije a mi papá que quería crear una asociación de café”.
Oscar Ponce, padre de Daniela, expresó que conocía bien del reto al que se enfrentaba su hija. “Yo la dejé, pero sabía que por su limitación iba a tener problemas, sin embargo la apoyé”, dijo. Luego, cuando la joven le comentó sobre crear una marca de café donde trabajaran con la misma comunidad, la apoyó. Primero inscribieron la marca en la Cámara de Comercio, empezaron a participar en ferias y a dar a conocer su producto con sentido y sabor a inclusión. “Yo le arreglaba mesas para que ella fuera con los compañeros a trabajar: todas personas sordas”.
Durante meses continuaron edificando el negocio, hasta que decidieron darle un tono más formal y buscaron apoyo en la Federación Nacional de Cafeteros (FCN), para desarrollar el concepto de su marca de la mano de profesionales especializados, que les permitiera consolidar su identidad gráfica, su misión, visión, formarse sobre los sellos de Denominación de Origen y Café de Colombia, y además desarrollar el diseño de empaques, vasos, ropa, entre otras piezas, que empezaran a comercializarse en la tienda de la asociación, en Pitalito.
El objetivo, además de vender, es apoyar a las personas con limitaciones auditivas. Ya han adquirido cuatro audífonos para igual número de personas que lo requerían en dicho municipio; “se estaban quedando sordas y por temas económicos los papás no podían dárselos, el día del lanzamiento de la marca se hizo la entrega”, contó Oscar.
Ellos se sienten orgulloso por vender café ciento por ciento huilense, contar con código de barras, aval por parte del Invima y de apoyar a la población con limitaciones físicas.
“Daniela contó con nuestra ayuda para comprar los audífonos, hacer los trámites, gracias a eso mi niña no quedó sorda, pero no todos los papás pueden hacer lo mismo, nosotros íbamos a donde nos dijeran y ahí me di cuenta que a otras personas les pedían mucho por un audífono, y que cuando la EPS se los iba a entregar ya era demasiado tarde, ellos necesitan eso apenas comienzan a perder la audición para que el tímpano no se vuelva perezoso… ya después no vuelve a responder”. 
Uno de los momentos que más recuerda Oscar es aquella vez en que entregaron una carta de presentación de una iniciativa, pero con lenguaje de señas. La gente la recibía y no entendía. El objetivo era concientizar sobre la inclusión.
De Sorcafé hacen parte 16 personas entre hombres y mujeres con limitaciones auditivas y visuales; los braceros cargan el café y las mujeres se ocupan de recibir la materia prima, seleccionar los granos, molerlo, luego es enviado a tostión a un privado, y por último realizan el empaquetado. Así posteriormente comercializan el Sorcafé. El café arábigo es cultivado en Pitalito Huila, entre los 1.200 y 1.900 metros sobre el nivel del mar, su tostión es media, tiene una acidez media, cuerpo medio, notas dulces, aromas frutales y acaramelados.
La mejor manera de apoyar la marca y su objetivo es adquiriendo el producto, resaltó Oscar. Precisó que cuando se habla de discapacidad “lo primero que pensamos es: ya viene a pedir. Nosotros no, nosotros estamos trabajando y queremos es que nos compren”.
El pasado 24 de febrero se llevó a cabo el lanzamiento de la marca mediante un evento virtual, donde se contó con la participación de Jairo Clopatofsky, consejero para la Participación de Personas con Discapacidad y de Roberto Vélez Vallejo, gerente general de la FNC.

Ese día, Jairo Klopatofsky resaltó lo importante que es para el gremio y para todo el sector agropecuario este tipo de iniciativas. “Nos sentimos orgullosos de Sorcafé, una empresa forjada a puro pulso, sabemos que han trabajado día a día y constantemente para lograr que hoy se convierta en una marca orgullosamente colombiana. 
Pero especialmente resaltamos que se consolide como una empresa que cree en la inclusión laboral y en las múltiples capacidades que tiene nuestra población. En la actualidad cuenta con 16 personas con discapacidad y esperamos que muchas más se unan al trabajo productivo y sea el referente de un café con sabor a inclusión”.
A su turno, el gerente de la Federación destacó que siempre ha estado “convencido de que en el café hay espacio para todos y este es un ejemplo y motivo de orgullo. Para nosotros acompañar estos procesos es ratificar que el café ha sido y será la esperanza de Colombia”.
El gerente de FNC además puso a disposición de esta importante iniciativa, la nueva plataforma virtual de venta de café 100% colombiano, comprocafedecolombia.com, que le permitirá de forma inmediata y sin ningún costo tener una mayor visibilidad nacional y próximamente internación al café de Sorcafé.

Actualmente la FNC y la Consejería para las Personas con Discapacidad están trabajando en un proyecto para aunar esfuerzos técnicos, administrativos y económicos que permitan promover la inclusión social, laboral y productiva de organizaciones de productores cafeteros que incluyan personas con discapacidad, sus cuidadores, familias y víctimas del conflicto armado, a través del acceso a mercados formales en el marco de la estrategia de comercialización agropecuaria “Coseche y venda a la fija – agricultura por contrato”.
“Ellos –las personas con limitaciones auditivas y visuales- sentían que había discriminación; pero todos somos iguales”, recordó Daniela.


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