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"Con solo parar la corrupción alcanza y sobra": Cura habla sobre la reforma tributaria

 


En plena misa, afirmó que los colombianos están a punto de vivir un atropello mientras que “nuestros gobernantes son unos derrochadores de primera línea”.El padre Roberto Arenas, párroco del municipio de Pinchote, en Santander, no se ha quedado callado frente a la inconformidad que ha generado, no solo en él sino en muchos colombianos, la reforma tributaria propuesta por el Gobierno de Iván Duque. 

“Dios me perdone lo que voy a decir, pero frente al atropello que estamos a punto de vivir los colombianos, que ahora nos van a cobrar IVA por todo, que nos van a hacer fiesta con lo poco o mucho que tenemos, sabiendo que con el solo hecho de parar la corrupción alcanza la plata y sobra, porque lastimosamente nuestros gobernantes son unos derrochadores de primera línea. Increíble”, sostuvo en el sermón, a propósito del proyecto económico que estudiará el Congreso.

Según el clérigo, los ciudadanos pagan semanalmente “más de $5.000 millones para tanquear los vehículos del Estado, multipliquen eso por 52 semanas que tiene un año y al año se están comiendo más de un cuarto de billón de pesos en solo gasolina”. 

Además, agregó, “en el Senado y la Cámara donde hay trescientos y pico de senadores y estos tienen 9.000 funcionarios públicos, cada senador tiene derecho a 10 personas, ¿para qué? Ganándose treinta y pico millones de pesos, ¿para qué?”. El padre Arenas insistió en que “con solo parar la corrupción alcanzaría la plata pa’ botar pa’ lo alto, pero en medio de esta escasez nos gastamos 16 billones en comprar aviones nuevos de combate haciéndonos falacias de que vamos a pelear con Venezuela. Venezuela no tiene alientos pa’ pelear con nadie”.Para él, con la situación actual del COVID-19, “hoy el mundo no será tan estúpido de agarrarnos a pelear pueblo contra pueblo, porque no, ahí sí como la pirinola, todos pierden”.

Por eso le hizo una petición especial a Dios durante su sermón: “que cuando este pueblo se sacuda, que nos coja a todos confesados. Y Dios me perdone si soy ave de mal agüero, pero cuando la gente se cansa, la toteada es fea. Si no pregúnteles a los comuneros, porque es que ya no se puede más, ya es un abuso”.