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A la cárcel hombre que esclavizó sexualmente a su propia hija por 6 años

 


Eibar Ancízar Ordóñez pagará 21 años de prisión por haber violado a su propia hija, de quien tenía la custodia exclusiva, de los 7 los 13 años. 

Él y su abogada serán investigados porque, al parecer, presionaron a la víctima -que hoy tiene 19 años- para que esta cambiara su versión y él saliera bien librado en el proceso.

Eibar Ancizar Ordóñez habría querido salvarse de la cárcel, al parecer con ayuda de su equipo de defensa, sobornando a su propia hija, de quien abusó sexualmente desde que tenía 7 años y a quien trató de mitómana ante familiares y despachos judiciales. 

El Tribunal Superior de Bogotá, tras estudiar su recurso de apelación, no solo confirmó su sentencia condenatoria de 21 años de prisión, sino también le compulsó copias a él y su abogada por, supuestamente, haber presionado a la víctima de esta historia hasta lograr su retractación. Una estrategia que, ante la fuerza de las evidencias, de nada sirvió.

El Juzgado 3° Penal del Circuito de Bogotá, el pasado 10 de diciembre, condenó a Ordóñez por los delitos de incesto, acceso carnal abusivo con menor de 14 años y actos sexuales con menor de 14 años. 

El despacho encontró valida la teoría de la Fiscalía, la cual indicó que el hombre abusó de su hija desde que tenía 7 años (en 2009), diciéndole que él iba a “enseñarle a hacer el amor para que no quedara embarazada” y que sería “su mujer” hasta que cumpliera la mayoría de edad. Incluso, la amenazaba diciéndole que la iba a mandar a Canadá si lo denunciaba. Sin embargo, Ordóñez no aceptó la condena fallada en su contra y apeló la decisión. 

El expediente quedó en manos del Tribunal Superior de Bogotá, al cual el sentenciado solicitó darle validez al segundo testimonio de la víctima -hoy mayor de edad-, quien primero detalló los episodios de horror que vivió desde 2009 hasta 2015 y, luego, en plena audiencia de juicio oral, se retractó diciendo que “sufre de una enfermedad que la hace mentir y creerse sus falacias”. Agregó que la madre de esta, exesposa de Ordóñez, la amenazó porque quería vengarse de él tras haberse quedado con la custodia de sus hijas -incluida la niña de quien abusó sexualmente por años-.

La defensa de Ordóñez dio la siguiente versión de lo ocurrido: “Los hechos solo sucedieron en la mente de LD* -hija del condenado- y la acusación de su padre estuvo respaldada en el rencor hacia él por el abandono que sentía, mas no por una situación de abuso. 

En fin, no existe el conocimiento más allá de toda duda razonable y debe primar el principio de la presunción de inocencia, pues este proceso es la consecuencia de la sed de venganza de LD hacia su padre y la de una madre resentida por la pérdida de la custodia de sus hijas”.

Sin embargo, el Tribunal Superior de Bogotá debatió entre ambos relatos y encontró que, contrario a lo expuesto por la defensa de Ordóñez, los primeros detalles entregados por la víctima eran tan fuertes y estaban tan bien hilvanados que no podía tratarse de una mentira. 

Aún más cuando, antes de retractarse, la víctima dijo que una de las abogadas de Ordóñez se habría acercado a ella con el objetivo de ofrecerle acompañamiento de su propia familia en Bogotá y oportunidades económicas fuera del país. 

Ordóñez “sometió a su hija de siete años a actos sexuales abusivos y cuando esta cumplió los once años -momento en el que la penetró por primera vez-, vio en ella, no a su hija a quien tenía que criar, proteger y cuidar, sino a su mujer, a la que le debía enseñar sobre la sexualidad, quien tenía que satisfacer sus necesidades eróticas hasta los 18 años, le debía lealtad y fidelidad y tenía que dedicarse a las labores del hogar de manera dócil y servil y, en caso de no hacerlo así, debía ser reprendida con violencia física o con la suspensión del suministro de elementos de necesidad básica”, concluyó el Tribunal.

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