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“Mis hijos, por favor mis hijos”, el ruego de una víctima al ser baleada por su expareja


Su expareja, Luis Ranzini, de 53, le había disparado en el pecho, luego de amenazar con matar a uno de los hijos de ambos, en la puerta de su casa, frente a una escuela en Ramos Mejía, en La Matanza

Tras forcejear en el lugar con otro de los hijos, de 18 años, que salió en rescate de su madre, el hombre se suicidó.

Según sostuvieron los vecinos de la víctima, Ranzini sorprendió a Negri cuando había salido en su auto de su casa, situada en las inmediaciones de Aconcagua y Aran, en Ramos Mejía, a trabajar. Junto a la mujer estaba uno de sus hijos, a quien llevaba al colegio. El hombre apuntó al hijo con un revólver calibre 38 y lo amenazó: “Bajate, te voy a matar”.

Pocos segundos después efectuó entre tres y cuatro disparos. Uno de los proyectiles impactó en el cuerpo de Negri, que quedó tirada en el asiento del conductor. Otro de sus hijos, que se encontraba en el interior de la vivienda, al escuchar los disparos, salió en ayuda de su madre, se abalanzó sobre su padre, que tras un forcejeo, se metió el arma en la boca y se disparó.

Ranzini murió en el lugar y la víctima del ataque fue trasladada al Hospital San Juan de Dios de Ramos Mejía, donde fue operada por una herida de bala en el tórax. La mujer está fuera de peligro y se recupera favorablemente.

La pareja estaba separada desde hacía al menos diez años y ella lo había denunciado en varias oportunidades por violencia de género. La Justicia le había impuesto a Ranzini restricciones de acercamiento a Negri, pero ya estaban vencidas.

El intento de femicidio no sorprendió a los vecinos, porque, aseguraron, el hostigamiento de él hacia ella era constante. “Era algo que se venía venir”, dijo una de las vecinas que prefirió no dar su nombre. La mujer explicó: “A pesar de tener una orden de restricción perimetral, se escondía detrás de los árboles, pasaba cinco veces por día con el auto, la volvía loca”. Negri no vivía tranquila.

En el barrio tenían que estar alertas para advertir a la mujer cuando su expareja pasaba por al frente de su casa. “Hace una semana me lo encontré como un zombi en un colegio de acá a unas cuadras, me dio miedo con solo verlo”, dijo Gisella, otra vecina. Y agregó: “No era una persona normal, estaba perdido, ya había sido violento cuando sus hijos eran chicos”.

La investigación de los hechos está a cargo de la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) de Violencia de Género y Delitos Sexuales de La Matanza y del fiscal de Homicidios Dolosos, Marcos Borghi, de ese mismo distrito.

Los investigadores esperan los resultados de los peritajes y las declaraciones de familiares de la víctima y del victimario para esclarecer las circunstancias del episodio. La causa fue caratulada como tentativa de femicidio y suicidio.

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