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Joven que se fue de rumba creyó tener guayabo, pero era COVID-19



Como muchas personas, Karen Suárez bajó la guardia por las festividades de fin de año. Se tomó unas copas para celebrar y después de esa noche empezó a sentirse mal, pero lo atribuyó al alcohol: “como uno andaba de fiesta, pensé que era un guayabo normal, pero empecé a sentirme mal, tenía escalofrío, sentí que me iba a caer y me empezó la tos”. 

Lo que ella creyó era una resaca, resultó ser COVID-19 . Esta joven de 22 años no solo consultó al médico de urgencias por los síntomas que tenía, sino al verse a un espejo y notar que estaba morada. Cuenta que al llegar al centro asistencial en Bogotá “me saturaron y estaba sobre el 60, me pusieron de una oxígeno y me dijeron que me iban a mandar para UCI. Yo no pensé que fuera tan grave”. 

 
Karen pensaba como muchos jóvenes, que el coronavirus es grave para los abuelos y no para personas con buen estado de salud, como ella, que ni siquiera tiene enfermedades preexistentes. Pero la vida le enseñó una dura lección: “Es lo peor, la gente piensa que porque uno es joven no lo va a atacar. Yo tengo 22 años y créame que sí me afectó bastante mis pulmones; la recuperación de los pulmones es muy lenta”. 

Karen Suárez lleva diez días en una UCI de la subred centro-oriente y no sabe cuánto más estará allí. Hasta el momento no ha necesitado ser intubada, pero sí requiere oxígeno permanente. "Me dijeron: ‘si con esto no respondes, te toca intubación’. Yo dije: '¿intubación?'.  Creo que dicen intubación y es el peor miedo que uno puede escuchar" 

 
Día a día observa cómo van llegando pacientes con la misma sintomatología de ella y cómo la única forma de ver una cama desocupada en esta UCI es perdiendo la batalla. “De lo que llevo acá hay varios que están intubados y ninguno se ha despertado o hay otros que han muerto”, dice. 

Ahora Karen sabe que el guayabo no existió y que el único antídoto seguro contra el COVID-19 es el autocuidado, ese que no respetó porque se descuidó, bajó la guardia y hoy la tiene en una UCI, donde pelea por su vida con tan solo 22 años.

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