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Sacerdote de Neiva señalado de abuso sexual



 
Un escándalo enfrenta hoy la iglesia católica huilense por cuenta de los desafueros sexuales denunciados por una mujer en contra del cura párroco del municipio de Hobo, Jesús Joaquín Martínez.

La protagonista de los graves señalamientos es una administradora de empresas, de 31 años de edad, quien en un escrito divulgado en redes sociales, contó detalles del supuesto abuso, que se habría escenificado en tres parroquias de la capital del Huila.

Dice que los sometimientos sexuales comenzaron en el año 2000 cuando ella junto a su hermana vivían en la casa cural del templo del Espíritu Santo, ubicada en el barrio Chicalá de Neiva.

“El padre iniciaba masturbándose delante de mí, me manoseaba los senos, las nalgas, me desnudaba a la fuerza y me introducía los dedos en la vagina. La primera vez que lo hizo sangré demasiado. Me hacía con la lengua en las partes íntimas. Yo en ese instante sólo cerraba mis ojos. Él siempre me decía al oído en forma de susurro que no me metía el pene porque me dejaba embarazada y que por eso no lo hacía y me metía los dedos a la fuerza porque a mis pantalonetas él le dañaba los cauchos de tanto jalar porque yo no me quería dejar, entonces, los cauchos de mis pantalonetas no duraban”, narra crudamente.

Y agrega: “Él me decía que no fuera a decir nada, que eso era normal, que no le fuera a contar a mi hermana”.

En el escrito, la mujer,  cuenta otros detalles sobre los supuestos abusos del sacerdote Martínez Triana, quien además de ser el cura párroco de Hobo, está hoy encargado de la parroquia del municipio de Algeciras tras el suicidio de su titular. 

 

“Estos manoseos se presentaron en repetidas ocasiones, incluso, cuando íbamos de viaje con los compañeros de trabajo de él, del Sena, él era capellán del Sena en ese entonces, íbamos en el bus y él me metía los dedos, tapaba con una cobija. Yo me hacía al lado de él porque él así lo disponía y yo pues era una niña de 12 años”, expresa.

La hoy profesional denuncia, así mismo, que el sacerdote Martínez fue cura párroco de la iglesia ubicada en el barrio Las Palmas también de Neiva, en donde habría continuado los abusos. “Las violaciones continuaron y esta vez, más seguido. Inclusive, él me decía que eso lo hacía para ayudarme, ya que mis papás no tenían plata, eran separados y que pobrecitos mis hermanos y que por eso yo debía permanecer con él. Efectivamente, mis padres se habían divorciado, éramos cuatro hermanos, éramos pobres y mis padres nos dejaron al cuidado de él a tres, a mi hermana, a mi hermano y a mí”, añade.

Señala también que los abusos habrían proseguido en la parroquia San José de la capital huilense: “El padre fue trasladado a la parroquia San José, a donde también me llevó a vivir con él. En ese entonces mi hermana ya había terminado la carrera universitaria y vivía sola en un apartamento, mientras que yo continuaba con él en la casa cural”.

 

La Nación buscó al sacerdote Jesús Joaquín Martínez y ante los cuestionamientos hechos por la mujer, dijo: “No me voy a referir al tema”.

La periodista de La Nación que lo llamó, le insistió en varias oportunidades, pero su respuesta siempre fue la misma.

Tomado de: La Nación

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